La tasa fija no se mueve durante toda la vida del crédito; la variable se ajusta cada cierto tiempo según un indicador (TIIE, Cetes). En México casi nadie ofrece variable porque el cliente promedio prefiere certidumbre — la mayoría de los hipotecarios son a tasa fija, lo cual ya está incluido en el CAT que ves.
Tasa fija: tu mensualidad no se mueve en toda la vida del crédito, pase lo que pase con la TIIE. Tasa variable: se recalcula cuando cambia el índice de referencia, así que tu pago puede subir o bajar. En México, el crédito al consumo es casi todo fijo; la variable vive en hipotecas indexadas a TIIE y en crédito empresarial.
Cómo decidir: si crees que las tasas van a bajar y aguantas volatilidad, la variable puede salir más barata. Si quieres dormir tranquilo y presupuestar exacto a 20 años, la fija. Pregunta explícito antes de firmar: «¿está fija a 36 meses o es variable indexada a TIIE?» — la diferencia te puede importar mucho a tres años si el ciclo de tasas se voltea.