El CAT es la suma de la tasa de interés, comisiones, seguros obligatorios y, en su caso, el IVA, expresada como porcentaje anual. Lo creó Banxico para que dos productos del mismo tipo se puedan comparar de tú a tú. Cuando ves «desde 38% CAT», ese desde se calcula sobre el cliente con mejor perfil — el tuyo puede ser otro. El CAT solo es comparable entre productos del mismo tipo: una tarjeta (revolvente) y un crédito personal (a plazo fijo) con el mismo CAT no tienen por qué costar lo mismo al final.
Un ejemplo que aclara todo: un crédito personal al 32% de tasa «sin comisiones» puede tener un CAT de 38%, mientras que uno al 36% con comisión de apertura financiada termina en 41%. La tasa suelta engaña; el CAT junta todo. Por eso Banxico obliga a mostrarlo en cualquier oferta formal.
Dónde lo ves en tu contrato: aparece en la carátula, arriba, en negritas. En SOFOM de préstamo rápido los CAT reales van de 150% a más de 300% — no es letra chica, es el costo de que te presten en minutos sin checar mucho. Compara siempre dos CAT del mismo tipo de producto; comparar el CAT de una tarjeta contra el de una hipoteca no dice nada.