Devolución en efectivo (en realidad, en saldo de la tarjeta) sobre un porcentaje de lo que gastas. En México van del 1% al 5% y casi siempre tienen tope mensual. Una tarjeta de cashback 2% con tope de $500 al mes deja de tener sentido si gastas más de $25,000 mensuales en ella.

En México el cashback rara vez pasa del 1% al 5% y casi siempre cae como saldo o puntos, no como efectivo real a tu cuenta. Nu devuelve un porcentaje en categorías rotativas; Rappi y Stori empujan cashback más alto pero dentro de su propio ecosistema de compra.

La cuenta que importa: un cashback de 2% en una tarjeta con anualidad de 1,200 pesos solo te conviene si gastas más de 60,000 al año en ella y liquidas cada mes. Si dejas saldo, el interés se come cualquier cashback en un solo mes. Sirve para quien ya iba a gastar y paga puntual — no es un motivo para gastar de más.

Antes de elegir tarjeta por el cashback, revisa tres líneas del contrato: el tope, la categoría y la forma de pago. El 5% que anuncian casi siempre aplica a una categoría rotativa —gasolina un trimestre, súper el siguiente— y con tope mensual. Un tope de 300 pesos significa que a partir de 6,000 de gasto en esa categoría ya no ganas nada extra.

La forma de pago cambia el valor real. Cuando cae como saldo a favor, se descuenta de tu próximo estado de cuenta y ahí termina. Cuando cae como puntos, entra en juego el catálogo del banco, donde el mismo punto vale distinto según lo que canjees, y suele haber fecha de caducidad. Otro detalle que pasa desapercibido: en varias tarjetas las compras a meses sin intereses no generan cashback, así que la promoción y el beneficio no se suman.